Adiós

 Es cierto eso de que no se debe esperar que los demás hagan por ti lo que tú harías por ellos, pero la vida se ha encargado de demostrármelo de la manera más dura. 

Quisiera no sentir lo que siento. Quisiera no sentir. Quisiera no tener que buscar a las 07:00 de la mañana en internet maneras de conseguir lidiar con el sueño porque los pensamientos me están matando. 

¿Cómo es que la vida cambia de un momento para otro tan drásticamente? 

Hace una semana exactamente lo más doloroso que tuve fue el hecho de saltar de un acantilado por puro placer. Y hoy tengo el corazón vacío y la cabeza llena una vez más. 

Me quema la actitud que tuviste conmigo. Realmente lo único que puedo pensar es eso, nunca me amaste. Nunca estuviste a la altura de amar. Amar es fácil cuando tienes momentos de placer, momentos de felicidad, momentos buenos. El verdadero reto es estar en los peores. El verdadero reto es tener el coraje de luchar por lo que amas. Amar no es adicionar más problemas. Amar no es dudar ni por un segundo de lo que estarías dispuesto a hacer por amor. Amar es entregar cada fibra de tu ser. Amar es paciencia. Amar es pensar en el otro así como en ti, en los dos. Amar es esperanza. Amar es apoyar. Y es así, es así que he llegado a la conclusión que a la final yo era la que más amaba aquí, o quizás la única que lo hacía. 

No lo voy a negar, siento rabia, coraje, siento desprecio, decepción, me siento traicionada, usada. 

Me pregunto que tan cruel hay que ser para dejar a la persona que “amas” en el momento más difícil de su vida. Me pregunto que tan mal concepto se debe tener de la vida para querer llevar una vida tan vacía, llena de trabajo, llena de dinero. 

Si, ya no soy una niña. Estoy empezando a comprender su valor, el valor de cuidarlo (me refiero al dinero). Lo que no entiendo es como te llega a llenar, como eso puede reemplazar lo mágico que pudiste tener con alguien. 

Yo lo respeto, son sus ideales. 

Quizás yo no era para él. Quizás era demasiado sencilla para alguien tan ambicioso. Quizás era demasiado libre para alguien muy conservador. Quizás era demasiado bondadosa con alguien tan egoísta. 

No entiendo como mismo despidiéndote de alguien puedes tener la cabeza tan fría, y pensar en el futuro, y más que en eso, en él mismo. 

Le mostré mis partes más profundas, mi familia, mi rutina entera. 

Pensé que a mi me causaba ansiedad muchas cosas, pero veo que en algo me estabas ganando. 

No sabes cuánto me duele, no sabes como me duele verme a mi misma en este estado, no sabes cuánto desearía nunca haberte conocido. No sabes todo lo que llevo dentro. 

Ver mi cama me recuerda a ti, ver tu pijama, recordarte cocinando o los dos sentados en el sofá, lo más doloroso es ir caminando por la calle y que en cada rincón estés tú.

En cada atardecer, en cada cosa. En cada recuerdo. 

Gracias por enseñarme lo que nunca más en la vida aceptaré de alguien. Gracias por demostrarme que apesar de que no valió la pena luchar hasta el final, eso no significa que sea responsable por lo sucedido. Gracias por demostrarme que mi corazón no fue hecho para cualquiera. 

Gracias por demostrarme todo lo que no quiero ser en un futuro, y por enseñarme cómo jamás tratar a las personas que amaré seguramente después. 

No te odio, pero si espero que te valga la pena cada instante de la vida planeada que te has creado en la cabeza. 

Aún te falta mucho por aprender. 

Yo voy a intentar superar todo esto. Voy a hacerlo por mi, y por todas las personas que se han quedado conmigo después de mis momentos más oscuros. 

Adiós João. Te dejo ir. Gracias por cada momento, a la final me voy con la consciencia en paz. 

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